29/10/2026
Artes visuales
Museo del Chopo: exposiciones
Junto a Los peores tiempos posibles (hasta el 15 de noviembre), montaje panorámico del trabajo de Regina José Galindo (a quien entrevistamos aquí), el Museo Universitario del Chopo de la Ciudad de México alberga tres exposiciones que se vinculan por sus formas de explorar los cuerpos y las identidades. Con una retrospectiva del colectivo chileno Yeguas del Apocalipsis, una revisión de la obra del artista amazónico Santiago Yahuarcani y la instalación colaborativa de Erik Tlaseca y Wynnie Mynerva, el recinto universitario reúne prácticas que se desvían de las narrativas hegemónicas para ofrecer distintas sensibilidades políticas, espirituales y sensoriales.
Desbocadas. Retrospectiva
Yeguas del Apocalipsis
Del 1 de octubre de 2026 al 4 de abril de 2027

Vista de la exposición Yeguas del Apocalipsis. Desbocadas. Retrospectiva, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2026. Fotografía: @wap_estudio / Luis Vázquez. Cortesía del Museo Universitario del Chopo
Integrado por los escritores santiaguinos Francisco Casas (1959) y Pedro Lemebel (1952-2015), el dúo chileno Yeguas del Apocalipsis desarrolló, entre 1987 y 1993, una práctica performática que cuestionó las estructuras políticas y sociales de la dictadura de Pinochet y la transición a la democracia. Esta retrospectiva, organizada por el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, reúne obras y documentación de sus acciones, muchas de las cuales, por su carácter efímero y contracultural, no quedaron registradas.
A través de performances e intervenciones públicas en las que el travestismo y la desnudez funcionaban como estrategias de confrontación, Casas y Lemebel articularon una disidencia sexual y política que desafió tanto las normas de género como los protocolos institucionales del arte. Su trabajo abordó la homofobia, la crisis del sida, la violencia de Estado y las desapariciones forzadas, además de solidarizarse con las luchas feministas y otros movimientos sociales. Curada por Gerardo Mosquera, la exposición recupera la radicalidad de una práctica que convirtió el cuerpo y la provocación en instrumentos de resistencia.
El principio del conocimiento
Santiago Yahuarcani
Del 24 de octubre al 28 de marzo de 2027

Santiago Yahuarcani, La primera casa (2012). Cortesía del artista
La primera revisión de la obra de Santiago Yahuarcani (Pucaurquillo, Perú, 1960), artista autodidacta y líder del pueblo uitoto, reúne más de 35 pinturas realizadas entre 2004 y 2025, además de obras de su esposa, Nereyda López, y de su hijo, Rember Yahuarcani. El conjunto incluye también un fragmento de El canto de las mariposas (2020), película de Núria Frigola Torrent. La retrospectiva fue organizada junto a la galería The Whitworth, de la Universidad de Manchester, y el Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand (MASP).
A partir de tintas naturales y acrílico sobre llanchama –fibra vegetal extraída del árbol ojé–, Yahuarcani construye imágenes vinculadas a los mitos de creación, los conocimientos medicinales y los seres guardianes de la selva amazónica. La exposición, curada por Miguel A. López, aborda también la explotación del caucho y la violencia colonial ejercida contra los pueblos originarios. En su obra, la transmisión intergeneracional de saberes y la memoria colectiva se convierten en formas de resistencia, mientras que la crisis ecológica aparece ligada a una historia prolongada de despojo territorial y destrucción de mundos singulares.
Entrañas
Erik Tlaseca y Wynnie Mynerva
Del 15 de agosto al 29 de noviembre

Vista de la exposición Erik Tlaseca y Wynnie Mynerva. Entrañas, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2026. Fotografía: Ramiro Chaves. Cortesía del Museo Universitario del Chopo
Resultado de la colaboración entre Erik Tlaseca (Ciudad de México, 1989) y Wynnie Mynerva (Lima, 1993), iniciada durante su residencia en la Rijksakademie de Ámsterdam en 2024, Entrañas propone una exploración del cuerpo como territorio sensorial, sexual y político. La exposición reúne una instalación central, construida con tela, pigmento, metal y otros materiales, y una serie de pinturas de gran formato.
Las obras desbordan la idea del cuerpo como entidad individual y contenida: sus formas y texturas evocan órganos, cavidades y fluidos, pero también paisajes, cortezas, suelos y montañas. Entre lo orgánico y lo arquitectónico, Tlaseca y Mynerva imaginan una corporalidad expandida, atravesada por relaciones colectivas, deseos y experiencias compartidas. Curada por Miguel A. López y Abril Castro Prieto, la muestra propone una experiencia visceral en la que la piel deja de ser una frontera para convertirse en un espacio abierto, donde convergen el placer, la vulnerabilidad y la posibilidad de otras formas de existencia.