16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

07/10/2026

Literatura

El Vivo

Un pasaje la novela de ciencia ficción de Anna Starobinets, de próxima aparición en Impedimenta; la autora participará en la FIL Monterrey

Anna Starobinets | miércoles, 7 de octubre de 2026

Ilustración de portada de ‘El Vivo’ (Impedimenta, 2026)

Periodista, guionista de cine y televisión y escritora, Anna Starobinets nació en Moscú en 1978. Autora lo mismo de obras distópicas y metafísicas que de libros infantiles, se la ha llamado la “reina del terror ruso”. Impedimenta ha publicado en español la colección de relatos La glándula de Ícaro (2013), el relato autobiográfico Tienes que mirar (2017) y la novela El Vado de los Zorros (2022). 

La escritora rusa, que reside en Barcelona, visitará por primera vez México para presentarse en la Feria Internacional del Libro de Monterrey el domingo 11 de octubre. Impedimenta comparte con nuestros lectores un fragmento de El Vivo (2011), “fábula oscura sobre el control, la memoria y los límites de la condición humana” que la editorial española incorporará en breve a su catálogo. La novela, inscrita en la ciencia ficción más inventiva, circulará en México en 2027.

Anna Starobinets

La escritora rusa Anna Starobinets. Cortesía de Impedimenta

HANNA

 

Documento no. 1 (nota personal del arrendatario)

 

Septiembre del año 439 d.V.

Primer día de la luna menguante

 

Al principio, el médico que me hizo el análisis no se preocupó mucho. Solo dijo que la conexión estaba fallando y que había que repetirlo todo, disculpe por hacerla esperar. Se quedó inmóvil, sin parpadear, y me miró sin verme, como traspasándome. Las pupilas se le encogían y se le dilataban a un ritmo espasmódico, anárquico. Después el ritmo se le estabilizó y cerró los ojos, no sé por qué. Como si no pudiera controlar tres capas. Pero eso no les pasa a los médicos… Eso quería decir que se estaba sumergiendo a más profundidad, ¿para qué? La consulta apestaba a sudor, y contuve la respiración. Vi que los párpados, la frente y las aletas de la nariz le brillaban, húmedos, y pensé: “A este médico le pasa algo, es él quien falla, la conexión va perfectamente…”.

Cuando volvió a abrir los ojos, su expresión era la misma que si hubiera visto el coden del Hijo del Carnicero, o ya no el coden, sino al Hijo en persona, con la sonrisa cansada de un buen trabajador y el hacha ensangrentada y maloliente, como en la serie El asesino eterno.

–Tengo que repetir el procedimiento –dijo, y vi que le temblaban las manos.

–¿Por tercera vez?

No contestó. Se limitó a desconectarme un sensor del vientre y a ponerme otro idéntico.

Estuvimos un minuto en silencio; yo en aquel sillón enorme y frío, y él enfrente de mí. Pensé: si dentro de mí hay alguien de la Lista Negra, algún maniaco como el Hijo del Carnicero o el Aojado, ni siquiera lo veré, no lo veré ni una sola vez, lo meterán en una cámara de aislamiento de una casa de corrección, le darán de comer tres veces al día y no le dirán ni una sola palabra, se morirá sin que nadie le haya dicho jamás ni una sola palabra, y nunca entenderá nada de lo que pasa. Pensé en lo hipócrita que es llamar casas de corrección a esos sitios. Allí nadie intenta corregir a nadie. Los tienen allí y punto. Con la tripa llena y calladitos…

El sensor emitió un pitido y el médico volvió a comprobar el resultado, que tenía pinta de ser el mismo que antes.

–¿Hay algún problema? –pregunté.

No respondió.

–¿Le pasa algo al bebé?

El médico se levantó y se puso a caminar por la consulta.

Estuvimos un minuto en silencio; yo en aquel sillón enorme y frío, y él enfrente de mí. Pensé: si dentro de mí hay alguien de la Lista Negra, algún maniaco como el Hijo del Carnicero o el Aojado, ni siquiera lo veré, no lo veré ni una sola vez, lo meterán en una cámara de aislamiento de una casa de corrección…

–El padre… –La voz le temblaba como una lata de cerveza que rueda por el asfalto–. ¿Lo conoce?

–No. Es un bebé del festival.

–Vístase. –Me miró sin verme–. Espere fuera, en el pasillo. He llamado a un colaborador del SPO.

–¿No es normal?

–¿Disculpe?

–El bebé. Mi Querido. ¿Mi Querido está en la Lista Negra?

–Ah… No… –Por fin me miró, pero de forma un poco extraña, como si estuviera lejos, como si mirara por unos prismáticos, como si me adivinara en el horizonte, como si yo estuviera en socinet y no allí delante de él–. No. Su Querido no está en la Lista Negra.

–Entonces, ¿por qué ha llamado a un colaborador? ¿Qué he hecho? ¿Qué infracción he cometido?

–Eso no entra en mis competencias –dijo con aire distraído, y dejó de prestarme atención. Estaba claramente ocupado con otra conversación en una capa más profunda.

El colaborador no se dio mucha prisa. Apareció al cabo de cuarenta minutos, y yo pasé aquellos cuarenta minutos en el pasillo mirando cómo entraban por las puertas de las consultas las mujeres tensas, nerviosas, casi siempre con miedo ante la inminente revelación, intentando prepararse para lo peor, pero aferrándose con terquedad a lo mejor. Esperanza. Literalmente irradiaban esperanza. Ondas tóxicas de esperanza inundaban el pasillo. Ojalá salga todo bien. Ojalá no sea ahora. Ojalá no tenga nada dentro.

Salían transformadas de las consultas. Las que no tenían nada dentro, con el andar suave y vivo de las bailarinas, como si se hubieran vuelto más esbeltas, más ligeras a causa de las volutas de vacuidad que emanaban. Las otras caminaban con pesadez, como si hubieran engordado de golpe, con la mirada vuelta hacia su interior, ay, aquella consabida mirada sumisa que evaluaba, intentaba esclarecer, comprender aquella cosa innecesaria que les crecía dentro.

Sumisión, responsabilidad, deber: eso les dirán los psicoterapeutas al día siguiente. Sumisión ante la Naturaleza. Responsabilidad hacia el Querido. Deber para con el Vivo. Sí, es duro. Estos tres componentes de la armonía le causan a usted malestar. Pero encontrará el consuelo en los otros tres: placer, estabilidad e inmortalidad. Y ahora vamos a ponernos todas en círculo, darnos las manos (quien quiera puede ponerse guantes de contacto, están esterilizados) y repetir a coro: “La armonía del Vivo se compone de seis elementos: sumisión, deber, responsabilidad, placer, estabilidad e inmortalidad”. Y ahora vamos a decir todas juntas: “La armonía del Vivo depende de mí personalmente”.

Mi psicoterapeuta cree que el contacto físico y la repetición a coro son la mejor preparación. Dolorosa, pero útil. Dice que el corro y recitar a coro son una especie de modelo. En un corro se entiende mucho mejor que en socinet que uno es parte del Vivo… En un corro te sientes más protegida. En un corro ni siquiera temes los Cinco Segundos de Oscuridad.

Sumisión, responsabilidad, deber: eso les dirán los psicoterapeutas al día siguiente. Sumisión ante la Naturaleza. Responsabilidad hacia el Querido. Deber para con el Vivo. Sí, es duro. Estos tres componentes de la armonía le causan a usted malestar.

–¡No hay muerte! –El planetario se desplomó con pesadez en el sillón vacío que había a mi lado y dejó el maletín negro y cuadrado en el suelo, a sus pies. La máscara de espejo que le cubría la cara estaba un poco sucia, con churretones–. Qué calor hace hoy…

–¿Qué infracción he cometido?

–Ninguna.

–Entonces, ¿por qué me quiere interrogar?

–Es mi trabajo. –El planetario me observó con atención y, por lo poco que podía deducirse de la expresión de la máscara, con asco–. Por favor, póngasela. –Y me alargó una máscara de espejo que tampoco estaba muy limpia.

–¿Es obligatorio usar el parlanchín?

–El dispositivo de gestión de conversaciones es obligatorio. —Impaciente, sacudió la máscara que me tendía–. Póngasela. La cara interna está esterilizada. Así, muy bien; gracias, Hanna… Solo es una conversación. No es en absoluto un interrogatorio…

La máscara estaba fría. Fría y pegajosa, como el tacto de una bestia de las profundidades marinas.

–Voy a conectar su máscara al dispositivo de gestión de conversaciones… Así… Y la mía también… Así. Es sólo para que la conversación quede grabada, nada más.

Bajo la máscara, su voz se volvió detestable de repente, se convirtió en una especie de zumbido monótono.

–Cuando termine la conversación, recibirá una copia en taquigrafía. El gestor de conversaciones no puede hacerle daño ni a usted ni al…, eh…, ni al feto; está hecho con material altamente ecológico…

–¿Qué infracción he cometido? –Mi voz también zumbó como un timbre eléctrico estropeado.

–Ninguna.

–No entiendo qué está pasando.

–Yo tampoco. –Sonrió con su boca de espejo–. Yo tampoco lo entiendo. Y por eso necesito que me explique todo lo relacionado con su…, eh…, feto, con el máximo detalle posible.

–Es un bebé de festival.

–Le he dicho en detalle…

 

¿Quiere interrumpir su actividad en el documento no. 1?

sí    no

Su actividad en el documento ha sido interrumpida

¿Desea consultar otro documento o finalizar su actividad en la celda?

Abriendo el documento no. 3…

Anna Starobinets

Documento no. 3 (transcripción taquigráfica de la conversación entre el arrendatario y un colaborador del SPO con fecha del 10-09-439 d. V.)

 

Colaborador del SPO: Necesito que me explique todo lo relacionado con el feto, con el máximo detalle posible.

Interlocutora 3678: Es un bebé de festival.

Colaborador del SPO: Le he dicho en detalle.

Interlocutora 3678: Hoy, primer día de la luna menguante, he venido al Centro Médico no. 1015, tal como exige la Ley de Control Mensual de la Población. Los médicos me han dicho que estoy embarazada…

Colaborador del SPO: ¿Suele venir al centro con regularidad?

Interlocutora 3678: Sí, claro. Vengo todos los meses.

Colaborador del SPO: ¿Los médicos del centro le habían diagnosticado un embarazo en alguna otra ocasión?

Interlocutora 3678: No. Es la primera vez.

Colaborador del SPO: ¿Había tenido relaciones sexuales antes?

Interlocutora 3678: Sí.

Colaborador del SPO: ¿Ha tenido alguna vez problemas de fertilidad?

Interlocutora 3678: No.

Colaborador del SPO: Entonces, ¿cómo es la primera vez que se queda embarazada?

Interlocutora 3678: Tomaba precauciones.

Colaborador del SPO: Eso está prohibido.

Interlocutora 3678: Tengo permiso.

La interlocutora 3678 rebusca en el bolso. El sensor registra una subida de temperatura corporal de 0.3 grados, un incremento del pulso a 130 pulsaciones por minuto y un tamaño de las pupilas de 6.3 milímetros, 2.8 milímetros más que lo que correspondería con el fondo lumínico existente.

La interlocutora 3678 rebusca en el bolso. El sensor registra una subida de temperatura corporal de 0.3 grados, un incremento del pulso a 130 pulsaciones por minuto y un tamaño de las pupilas de 6.3 milímetros, 2.8 milímetros más que lo que correspondería con el fondo lumínico existente.

Interlocutora 3678: Tenga.

La interlocutora 3678 le muestra un documento al colaborador del SPO: un permiso para utilizar anticonceptivos concedido a raíz de una valoración médica de un trastorno mental leve.

Colaborador del SPO: Deme más detalles del festival.

Interlocutora 3678: El bebé se concibió en el Festival de Ayuda a la Naturaleza del distrito que tuvo lugar la pasada luna nueva, en el marco del programa de control de población, tal como exige la Ley de Planificación…

Colaborador del SPO: ¿Puede identificar al padre?

Interlocutora 3678: ¿Está de broma?

Colaborador del SPO: Cumplo con mi deber.

Interlocutora 3678: ¿Cómo quiere que sepa quién es el padre? Ya se lo he dicho: el bebé fue concebido en el festival. ¿Cómo voy a saber quién de todos…?

Colaborador del SPO: ¿Con cuántos hombres estuvo en el festival?

Interlocutora 3678: Con cinco…, siete… Yo qué sé.

Colaborador del SPO: Según nuestros datos, en el pasado Festival de Ayuda a la Naturaleza acudieron mil trescientos cincuenta y dos hombres a la zona de Reproducción. Se los traeremos a todos para un careo. ¿Cree que podría identificar a sus parejas?

Interlocutora 3678: No lo sé. No estoy segura… No estoy obligada a hacer tal cosa. Que yo sepa, nadie ha abolido todavía la Ley de Privacidad de las Relaciones Sexuales.

Colaborador del SPO: Naturalmente, no está obligada. Tan solo se trata de una petición. Una petición por parte del Servicio Planetario del Orden.

Interlocutora 3678: Accederé a su petición si me explica qué está pasando.

Colaborador del SPO: Muy bien, lo intentaré. En el Festival de Ayuda a la Naturaleza en el que participó usted se interrumpió temporalmente la existencia de seiscientos diez individuos en la zona de la Pausa. Al mismo tiempo, en la zona de Reproducción se concibieron seiscientos once individuos. De estos, seiscientos diez son la encarnación directa de los que se quedaron en la zona de la Pausa. El coden coincide en todos los casos. Pero hay un bebé del festival, el suyo…

Interlocutora 3678: ¿Y por eso me ha asustado tanto? ¡Llap!1 ¡Vaya ridiculez! Está demostrado que los pausantes se reproducen en los niños de los festivales de manera estable solo en el noventa y cinco por ciento de los casos, y en el cinco por ciento restante, el coden puede ser de cualquiera. ¿Y me ha hecho ponerme esta cosa solo para decirme que el coden de mi Querido no coincide con el de ninguno de los pausantes? ¿Y qué? Me da absolutamente igual de quién sea el coden del niño, pocoe.2  Lo importante es que no sea un criminal… Porque no es un criminal, ¿verdad?

Colaborador del SPO: No lo sé.

Interlocutora 3678: Pues yo sí. El doctor me ha dicho que mi Querido no está en la Lista Negra.

Colaborador del SPO: Es cierto. El coden de su feto no figura en la Lista Negra.

Interlocutora 3678: Entonces, ¿dónde está el problema?

Colaborador del SPO: El problema es que el coden de su feto… El coden de su Querido no figura en ningún sitio.

Interlocutora 3678: No entiendo. ¿Qué está diciendo?

Colaborador del SPO: Lo que le digo. En la base mundial de datos no hay ningún código encarnacional que coincida con el de su Querido. Ninguno de los tres mil millones. Es decir, su futuro bebé no tiene coden. En lugar de un código encarnacional, los dos aparatos con los que se le ha realizado el diagnóstico intrauterino han dado el mismo resultado: “nulo”.

Interlocutora 3678: ¿Nulo?

Colaborador del SPO: Nulo. Cero. No tiene historen. Su Querido no ha vivido antes.

Interlocutora 3678: Pero… entonces…, ¿cómo puede…? ¿En lugar de quién existe? ¿Me está diciendo que hay alguien que ha dejado de vivir temporalmente y no se ha reproducido? ¿Ha desaparecido? ¿Es eso?

Colaborador del SPO: No, no. No ha desaparecido nadie. Hay uno nuevo.

Interlocutora 3678: ¡Eso es imposible! Usted es un colaborador del Servicio Planetario, ¿no le da vergüenza? ¿Qué le pasa? ¿Es de alguna secta? ¿Qué herejía es esta? Así está escrito: “El número del Vivo es invariable, el Vivo son tres mil millones de vivos, y ni uno mengua de Él, ni uno se añade a Él, pues en el renacimiento eterno está encerrado…”.

Colaborador del SPO: No se moleste, yo también he leído el Libro de la Vida y me sé de memoria los pasajes clave. Pero los hechos son los hechos. La composición cuantitativa del Vivo se ha alterado, y ahora es de tres mil millones uno. Y este uno es su Querido, con su coden nulo. Creo que no llega a imaginarse lo grave que es esto. Nadie se lo imagina aún.

Interlocutora 3678: Mi Querido… ¿Mi Querido puede suponer un peligro para la armonía del Vivo?

Colaborador del SPO: Es posible.

Interlocutora 3678: ¿Lo van a meter en una casa de corrección? ¿Por qué niega con la cabeza? ¿No van a permitir que nazca? ¿Tendré que abortar?

Colaborador del SPO: Estas cuestiones no las decido yo. En el transcurso de los próximos siete días, la esfera más alta estudiará la “cuestión Cero”. Mientras tanto, usted permanecerá en el hospital bajo supervisión médica. No tiene permiso para abandonar su habitación hasta que el Consejo de los Ocho se pronuncie. Mañana le enviarán para el careo a los trescientos primeros hombres que participaron en el festival. ¿Ha quedado todo claro?

Interlocutora 3678: Sí.

Colaborador del SPO: Me gustaría hacerle una última pregunta. Si tenía la posibilidad de utilizar anticonceptivos, ¿por qué no tomó precauciones en el festival?

Interlocutora 3678: Porque quería concebir un niño.

Colaborador del SPO: ¿A qué se refiere?

Interlocutora 3678: Pues a eso. Quiero tener un niño.

Colaborador del SPO: Explíquese.

Interlocutora 3678: El informe médico me permite tomar precauciones, pero no me exime del deber supremo para con el Vivo. He cumplido con mi deber. ¿Hay algo que no le parezca bien?

Colaborador del SPO: Para nada. Su actitud es digna del máximo respeto… Gracias por la conversación.

(Fin del taquigrafiado)

 

¿Desea consultar otro documento o finalizar su actividad en la celda?

cerbero: ¿una cervecita?

¡Atención! Debe consultar otro documento o finalizar su actividad en la celda.

 

–Venga, ya está, Ef, déjalo ya. Vamos a tomarnos una cerveza. En este banco de mierda hace más calor que en el culo del Vivo. ¡Y esta máscara de mierda se me va a derretir encima si no me bebo algo fresquito ahora mismo!

 

¿Desea consultar otro documento o finalizar su actividad en la celda?

 

–Vale, como quieras. –Ef le dio sin ganas a finalizar con la mano vendada–. Vamos a por una cerveza.

 

Traducción del ruso revisada a cargo de Raquel Marqués García

  1. Abreviación popular de los chats de socinet: “Lloro antes de la pausa”. Se incorporó al léxico de la primera capa a principios del siglo II d.V.[↩]
  2. Abreviación popular de los chats de socinet: “Por el coden eterno”. Se incorporó al léxico de la primera capa a principios del siglo III d.V.[↩]

Notas relacionadas

Literatura

Ricardo Piglia: algo que se ha perdido

En conjunto, los ‘Cuentos completos’ de Ricardo Piglia componen uno de los libros señeros de la literatura contemporánea en español

lunes, 7 de junio de 2021

Literatura

Una ficción llamada Veracruz

El sello Canta Mares publicó recientemente ‘Veracruz’, novela del francés Olivier Rolin que aquí comenta Alejandro Badillo

miércoles, 5 de enero de 2022

Literatura

Una labor mal pagada

‘Las posesiones’ y ‘Perder el Nobel’, publicados por Gris Tormenta, reflexionan sobre la disonancia entre escribir y vender libros

jueves, 18 de julio de 2019

Optimized with PageSpeed Ninja