16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

25/02/2026

Cine/TV

John Wick 3: Parabellum

“La punta de lanza del cine metakinético del futuro”, dice Federico Romani al reseñar ‘John Wick 3: Parabellum’, de Chad Stahelski

Federico Romani | martes, 4 de junio de 2019

Los grandes coreógrafos de escenas de acción (William Hobbs, Dale Anthony Girard, Allen Sudeth, Yuen Woo Ping) suelen utilizar términos musicales para referirse a su trabajo. Orquestación, fraseo, ritmo son las contraseñas de un tipo de cine sometido al imperativo del movimiento constante y furioso, y cuyo único nexo con el verosímil empobrecido del mundo real es la cuerda elástica de la memoria corporal y muscular. Chad Stahelski (que antes de pasar tras las cámaras se desempeñó varios años como doble de riesgo) crea conceptos estéticos a una velocidad prácticamente inédita aún para los estándares hiperacelerados del cine actual, pero su originalidad y maestría consisten en poner la cámara al servicio de esos conceptos –es decir, para que mejor se aprecien– y no para amplificarlos por el mero placer de detonar y exhibir un presupuesto descomunal.

El capítulo 2 de John Wick había dejado la vara demasiado alta a fuerza de un entendimiento casi sobrenatural de la puesta en escena, pero Parabellum, con su protagonista finalmente “excomunicado” de su sindicato y obligado a huir y enfrentar a casi todos los asesinos a sueldo del mundo, honra y mantiene intacto su ánimo de high concept movie gracias a una estilización rítmica que hace del teatro kabuki una coartada demente para su lógica de episodios, y de la balística un criterio de planificación tan estimulante como empalagoso.

John Wick 3 es un ejemplo de cine psicótico y brutalmente eficaz –tan posmoderno que hasta se permite guiñarle el ojo a Buster Keaton en una película orientada (que no pensada) hacia una generación que muy probablemente no sepa quién es o qué invento– y acaso la punta de lanza del cine metakinético del futuro, ese que, quizá, de aquí a pocos años, sólo tenga por objetivo contagiar ideas sin otro recurso que el de la pura contorsión de sus personajes. Lo más sorprendente del asunto es que, a pesar de su cromatismo furioso y su salvajismo sonoro, está más cerca de la magia muda y en blanco y negro de Keaton que de la inmensa mayoría de los objetos pesados, recargados e inentendibles con los que corre el riesgo de ser confundida.

Comentarios

Notas relacionadas

Cine/TV

Las zonas oscuras de la fábula

Estrenada en cines y próximamente en Netflix, ‘Pinocho’ de Guillermo del Toro y Mark Gustafson es una adaptación compleja del clásico

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Cine/TV

La gentrificación de Spike Lee

Lee volvió este año al material original de ‘She’s Gotta Have It’, su filme de 1986, para desarrollarlo en un nuevo formato y con lo que podría ser una sensibilidad distinta. Guillermo Núñez comenta la nueva serie de Netflix.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cine/TV

‘Mano de obra’ en el FICTU

‘Mano de obra’, de David Zonana, forma parte de la programación de la primera edición Festival Internacional de Cine Tulum

sábado, 7 de diciembre de 2019

Optimized with PageSpeed Ninja