16 de agosto de 2017

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15/05/2026

Pensamiento

Otro Universo posmediático es posible

A partir de textos de Félix Guattari, Alfredo González Reynoso piensa una salida colectiva al embrutecimiento de los medios masivos

Alfredo González Reynoso | viernes, 15 de mayo de 2026

El pensador francés Félix Guattari (1930-1992)

Quisiera comentar un fragmento del libro Caosmosis (1992), de Félix Guattari. Se encuentra en el primer capítulo, titulado “Acerca de la producción de la subjetividad”. Guattari considera las posibilidades mediáticas que abren las transformaciones tecnológicas, cuando dice:

Lo mejor es la creación, la invención de nuevos Universos de referencia; lo peor, la masmediatización embrutecedora a la que millones de individuos están hoy condenados. Las evoluciones tecnológicas, aunadas a experimentaciones sociales en estos nuevos ámbitos, tal vez puedan librarnos de la etapa opresiva actual y hacernos entrar en una era posmediática caracterizada por una reapropiación y una resingularización en la utilización de los medios de comunicación. (Acceso a los bancos de datos, a las videotecas, interactividad entre protagonistas, etc.)

Resumamos el fragmento en tres puntos: 1) hay una abierta desconfianza hacia lo masmediático; 2) puede leerse cierta confianza en la evolución tecnológica, especialmente si esta viene de la mano de la experimentación social; 3) se entiende por “era posmediática” aquella que se reapropia de los medios a través de una utilización que los vuelve nuevamente singulares (y por eso la importancia de la experimentación social).

Leída a distancia, la confianza de Guattari –al menos parcial– en las evoluciones tecnológicas puede parecer ingenua. ¿No será que ahora vivimos en una era posmediática, efectivamente, pero no en el sentido optimista de Guattari? Nuestra era pos-mediática se parece más bien a la in-mediatez criticada por Anna Kornbluh en su reciente libro Immediacy (2024). La inmediatez del acceso directo o del live streaming a un flujo incesante de contenido, indiferente del medio, es nuestro estilo cultural hegemónico. Notemos que el principal medio de nuestra época, la pantalla táctil, es todos los medios y no es ninguno; se trata del medio posmediático por excelencia. Y notemos que la principal fuente de información, la Big Data, reúne datos masivos para su procesamiento algorítmico sin discriminación mediática; se trata de información posmediática pura. No fueron agenciamientos colectivos en devenir revolucionario los que accedieron “a los bancos de datos, a las videotecas” que Guattari refiere en la cita; fueron las corporaciones posmediáticas del actual capitalismo digital: Google, Meta, X, OpenAI y otras.

Es cierto que Guattari pensaba en el peligro de la “masmediatización embrutecedora” en 1992, poco más de un año después del montaje televisivo de la guerra del Golfo en transmisión directa por CNN, aquel simulacro masmediático que Jean Baudrillard analizó en La guerra del Golfo no ha tenido lugar (1991). Y tal vez Guattari confiaba en que las evoluciones tecnológicas podrían liberarnos de la opresiva sujeción social de los mass media, que condenan a los sujetos a una captura simbólica embrutecedora en tiempo real. Sin embargo, hoy podemos ver que esta era posmediática, en vez de “liberarnos de la etapa opresiva” que Guattari veía a inicios de los noventa, es capaz de sumergirnos en profundas servidumbres maquínicas. Devenimos yonquis de la dopamina, esclavos del scroll y variables de los algoritmos.

Por otra parte, también es cierto que Guattari reconocía la necesidad de que las evoluciones tecnológicas puedan darse “aunadas a experimentaciones sociales”. Sin embargo, ¿cuál sería una experimentación social que asegurase hoy lo que Guattari llama “una resingularización en la utilización de los medios de comunicación”? ¿Puede haber un devenir minoritario del smartphone, las redes sociales y la inteligencia artificial? ¿Cómo sería una revolución molecular en la presente era posmediática?

Justamente en su libro La revolución molecular (1977), Guattari nos dice: “En última instancia, lo decisivo en el plano político y estético no son las palabras o las ideas que expresan. Lo esencial son los mensajes asignificantes que escapan a las semiologías dominantes”. En otras palabras, lo esencial es que la resistencia política y estética devenga asignificante. Pero notemos que el poder contemporáneo, la “sociedad de control” deleuziana, se organiza precisamente modulando semióticas asignificantes, como insiste Maurizio Lazzarato en Signos y máquinas (2014).

Entonces tal vez “la invención de nuevos Universos de referencia” esperada por Guattari se refiere precisamente a nuevos Universos asignificantes, que puedan crearse en la experimentación social y que efectivamente nos liberen no solo del embrutecimiento subjetivo de los mass media, sino también de la servidumbre maquínica de nuestra actual era posmediática. Otro Universo posmediático es posible y el reto estético y político de nuestra época es crearlo colectivamente.

Intervención en la mesa virtual «Estética, política y resistencia», coordinada por Karla Villapudua y Sabrina Andrade, como parte del III Coloquio Internacional Félix Guattari (Universidad de Costa Rica, 6 a 8 mayo de 2026)

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