16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

16/07/2026

Diseño

Letreros y memoria

Ante la homogeneización neoliberal de las grandes ciudades, ¿qué papel juegan los rótulos que identifican a los comercios tradicionales?

Alejandro Badillo | jueves, 16 de julio de 2026

Fotograma del documental ‘The Noble Art of NYC Restaurant Signs’ (2026), de Amanda Choy para ‘The New York Times’

A veces, cuando caminamos por una calle conocida de nuestra ciudad, notamos algo diferente. Después de inspeccionar un poco, nos damos cuenta de que una tienda ya no está o ha cambiado de giro. Con el descubrimiento viene una sensación de pérdida y, por supuesto, nostalgia. El panorama urbano en el que nos movemos todos los días se convierte en un segundo hogar. De hecho, el capitalismo del siglo XXI ha provocado que gran parte de la población viva, de facto, en las calles. En ocasiones, la serie de espacios por los que nos movemos se convierten en lugares invisibles, los no-lugares de los cuales habla el antropólogo Marc Augé. Esta invisibilidad tiene mucho que ver con la uniformidad de las ciudades, dominadas por una escenografía conformada por logotipos de un puñado de corporaciones. En el cortometraje animado francés Logorama (François Alaux, Hervé de Crecy y Ludovic Houplai, 2009) se muestra –por medio de la parodia– la ubicuidad visual de las marcas globales. Ellas mismas pueden adquirir vida propia y reemplazarnos, pues son las embajadoras de la sociedad de consumo que nació en el siglo XX.

La homogeneización visual de las ciudades forma parte de una estrategia más amplia que tiene que ver con la gentrificación y la pérdida de diversidad cultural propia del neoliberalismo. Las calles y plazas públicas han adoptado la organización y la estética del centro comercial estadounidense. A este embate se han sumado políticas públicas encabezadas por gobernantes de derecha que, con el pretexto de orden y limpieza, intentan exterminar las expresiones populares en barrios y colonias. No existe la misma preocupación por la contaminación visual de miles de los llamados “espectaculares” que son colocados en lo alto de los edificios de muchas ciudades en México. Las grandes marcas tienen legitimidad ante el gobierno y, sobre todo, vía libre para hacer de la experiencia urbana un bombardeo visual en el que pocos espacios quedan libres.

En días recientes el canal de cocina en YouTube del New York Times estrenó el reportaje The Noble Art of NYC Restaurant Signs, dirigido por Amanda Choy. En el video se muestra el trabajo del estudio de diseño y taller Noble Signs que restaura, colecciona y crea letreros para diversos tipos de comercios en Nueva York. Al inicio del reportaje, uno de los miembros del negocio refiere la sensación de tristeza cuando desaparece una pieza del paisaje urbano que valoraba y que se había vuelto familiar. Para preservar la memoria, Noble Signs apuesta por letreros artesanales –hechos con neón, fibra de vidrio y otro tipo de materiales– y por establecer una relación con sus clientes y la historia del barrio. Cada pequeño negocio, restaurante o panadería depende de su integración visual con la calle y el contacto con el cliente que se acerca por primera vez. Los comercios que han resistido la gentrificación y no han cedido sus locales a alguna cadena global transmiten una sensación de autenticidad en un mundo en el que el diseño por algoritmos y la “instagramización” nos ofrecen la misma experiencia. No sólo eso: tras sus puertas hay historias moldeadas por la gente y una memoria colectiva que se construye año tras año. Los letreros únicos que realiza Noble Signs forman parte de la resistencia y luchan contra la erosión de la cultura.

La ciudad creada por el neoliberalismo –en particular las grandes urbes– pueden considerarse territorios que mutan constantemente. El dogma de la nueva sociedad de consumo es la “venta de experiencias” como si dispusiéramos, en nuestra vida cotidiana, de una interminable variedad de opciones para comprar y relacionarnos con los demás. La experiencia única que ofrece, por ejemplo, el modelo de cafetería tipo Starbucks –replicado en infinidad de cafeterías en todo el mundo– contribuye a invisibilizar a las personas que habitan estos lugares. El mundo actual evapora las cosas una vez que obtiene la máxima ganancia. Incluso, la construcción de nuevas tiendas, centros comerciales o conjuntos de edificios obedece a criterios especulativos, aunque de inmediato estos espacios muertos desde un inicio. La imaginación visual, la creatividad, la memoria y el humor de los letreros callejeros y de los negocios familiares luchan contra la deshumanización que vivimos en muchos frentes.

Comentarios

Notas relacionadas

Diseño

La cultura de los tenis

  Estos días el Museo de Brooklyn abrirá The Rise of Sneaker Culture, muestra que explora los orígenes, en el siglo XIX, de los zapatos deportivos y su uso a través del tiempo. La exposición es la primera en reflexionar sobre la obsesión cultural por los sneakers. ¿Qué lugar ocupan las zapatillas deportivas como ícono […]

miércoles, 26 de agosto de 2015

Diseño

Diseño para el desplazamiento

De acuerdo con datos de la Organización de Naciones Unidas, «cada minuto, veinticuatro personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror». Actualmente, los desplazamientos forzosos han alcanzado niveles nunca antes vistos, llegando a una cifra de 65 millones de «personas desarraigadas de sus hogares en todo el mundo», ya […]

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Diseño

Perico Pastor: del texto a la imagen (y viceversa)

Eduardo Suárez Fernández-Miranda conversó con el pintor e ilustrador catalán, que ha colaborado ya sea en ‘The New York Times’ o Acantilado

miércoles, 27 de mayo de 2026

Optimized with PageSpeed Ninja