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Después del postpunk

La Tempestad | miércoles, 8 de abril de 2026

Dos décadas después de Postpunk. Romper todo y empezar de nuevo (2005; editado en español por Caja Negra), el crítico británico Simon Reynolds publicará un nuevo ejercicio de arqueología del rock en clave de historia cultural. Su próximo libro, que publicará el 18 de junio White Rabbit Books, se titula Still In A Dream: Shoegaze, Slackers and the Reinvention of Rock, 1984–1994, y propone una cartografía de la década en la que la guitarra eléctrica dejó de mirar al pasado para reinventarse en clave atmosférica, ruidosa e introspectiva.

En Still In A Dream Reynolds se sumerge en las escenas subterráneas que irradiaron la música popular entre mediados de los ochenta y principios de los noventa, tras la declinación de la energía postpunk: shoegaze, noise pop, slacker rock y grunge. En ese ecosistema, bandas como My Bloody Valentine, Sonic Youth o Slowdive exploraron una “segunda psicodelia” hecha de capas de distorsión y melodías difusas, mientras que en Estados Unidos grupos como Dinosaur Jr., Pavement o Nirvana convirtieron la apatía generacional en confrontación sonora.

El libro, que sucede a Futuromanía (2020) en la bibliografía de su autor, no solo documenta el giro estilístico sino también el clima emocional en el que surgió el llamado rock alternativo. En un contexto dominado por políticas conservadoras y una cultura pop cada vez más espectacularizada, buena parte de la juventud optó por retirarse hacia la intimidad, la bruma, el ensueño. Ese repliegue –que Simon Reynolds describe como una mezcla de evasión y resistencia– encontró en el shoegaze o dream pop su metáfora perfecta: músicos que miran al suelo, absortos en pedales y texturas, más interesados en el sonido que en la pose.

Simon Reynolds

En Still In A Dream el crítico musical combina crónica en primera persona con análisis crítico, por una sencilla razón: fue testigo directo de estas escenas desde las páginas de la prensa musical británica (especialmente Melody Maker), cuando las revistas y los discos aún marcaban el pulso cultural, un paisaje que Internet y las plataformas de streaming arrasaron plenamente en este siglo. El resultado es tanto una historia como una memoria: el retrato de lo que él mismo sugiere como “el último estallido analógico” antes de la digitalización total de la música.

Más allá de perfilar la poética de bandas como The Smiths, Cocteau Twins, Pixies, The Jesus and Mary Chain o Loop, Still In A Dream se perfila como una reflexión sobre el modo en que los músicos de rock encararon el agotamiento estético del postpunk: “El rock underground de finales de los ochenta es casi lo opuesto al postpunk: es nebuloso, saturado, drogado. Una especie de segunda psicodelia. Está menos obsesionado con la vanguardia y más en diálogo con la historia del rock, especialmente con los años sesenta”, explicó Simon Reynolds en una entrevista con Christian Eede para The Quietus.

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