16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

12/10/2026

Artes visuales

El cerebro del artista

Comisionado por la Colección FEMSA, Jaime Ruiz Martínez cruza arte, deporte y neurociencias para pensar la competencia en el campo artístico

La Tempestad | lunes, 12 de octubre de 2026

Vista de ‘La Asociación’, de Jaime Ruiz Martínez, en Science Gallery Monterrey, 2026. Fotografía: Michelle Lartigue. Cortesía de Colección FEMSA

Más allá de la Bienal, la Colección FEMSA ha desarrollado, como parte de una reflexión sobre su incidencia en el ecosistema artístico mexicano, un programa de comisiones. Comenzó a visibilizarse a finales de 2025 con Rumores de la noche (Museo Casa Diego Rivera de Guanajuato), de Elisa Malo. A esa instalación siguió, en el marco de la exposición Constelaciones y derivas (MARCO), el Club de collage especulativo, de Ad Minoliti. La tercera escala es La Asociación, donde Jaime Ruiz Martínez explora nuevas formas de pensar lo colectivo. Presentado en Science Gallery Monterrey el pasado 9 de julio, el proyecto reúne a artistas y especialistas en deporte y neurociencias alrededor de una ficción: formar una Selección Nacional de Artes Visuales y elegir su “once ideal”.

“La idea de comisionar obra desde la Colección surgió pensando en maneras en que podemos continuar encontrándonos con más personas y espacios, sobre todo como una forma de tener presencia en lugares que tal vez no tienen las condiciones para recibir algunas obras de la Colección. A lo largo de las primeras tres comisiones hemos podido conectar con artistas con intereses diversos, pero cuya práctica involucra, en mayor o menor grado, a otras personas”, explica Beto Díaz Suárez, curador de La Asociación. El proyecto de Jaime Ruiz Martínez (Yautepec, 1985) se mueve en el cruce entre arte, deporte, ciencia y tecnología y explora las relaciones entre competencia, colectividad e identidad, una de las líneas curatoriales de la Colección FEMSA.

En Guanajuato, Rumores de la noche vinculó lo doméstico y lo onírico mediante un “escuchatorio de sueños” que Elisa Malo transformó en dibujos; la colaboración con la curadora Isis Yépez atendió al contexto del Museo Casa Diego Rivera y del Festival Internacional Cervantino. Con Ad Minoliti, en cambio, la comisión partió de la idea del collage, con talleres que abrieron lecturas sobre la abstracción, el género y la identidad en el MARCO. Dentro de la Science Gallery Monterrey, y en el contexto del Mundial de Futbol, La Asociación, ¿abre una línea vinculada a la ciencia y la tecnología? “Tiene más que ver con lo interdisciplinario”, precisa Eugenia Braniff, curadora de la Colección FEMSA: “La idea es investigar cómo es el cerebro de un artista, y qué pasa si lo sometemos a estrés y a todo lo que experimenta un deportista de alto rendimiento”.

Jaime Ruiz Martínez

Vista de La Asociación, de Jaime Ruiz Martínez, en Science Gallery Monterrey, 2026. Fotografía: Michelle Lartigue. Cortesía de Colección FEMSA

El trabajo de Ruiz Martínez articula una reflexión sobre la competencia, gestiona colaboraciones y tiene una dimensión pedagógica. ¿Qué aportó a este proyecto la colaboración con el equipo de neurociencias del Behavioral Research Lab del Tecnológico de Monterrey? “Develó algunos datos que regularmente especulamos o sospechamos en el ámbito del arte, sobre todo la percepción de la competencia entre artistas y artistas, entre artistas y curadores, y cómo suceden algunos fenómenos sociales como la intimidación, la intimidad, la creación de confianza, la convivencia y la competencia en nuestro ámbito. La suma de dispositivos que pudimos utilizar nos ayudó a medir y generar datos concretos en este tipo de relaciones sociales que suceden en el ámbito del arte”, plantea el artista oaxaqueño.

Las actividades tuvieron lugar en el Behavioral Research Lab y en el Estadio Borregos de Monterrey, con el acompañamiento de especialistas en neurociencias y medicina deportiva. La exposición reúne videos, instalaciones, diagramas, registros y dispositivos interactivos.

Con Jaime Ruiz Martínez existía el antecedente de Tiempo de ganar, comisionada en la 15 Bienal FEMSA; en ella el artista trabajó con las reglas del basquetbol para explorar principios asociativos e intuiciones colectivas. La Asociación involucró a dieciocho artistas en pruebas psicológicas, neurológicas y físicas. Las actividades tuvieron lugar en el Behavioral Research Lab y en el Estadio Borregos de Monterrey, con el acompañamiento de especialistas en neurociencias y medicina deportiva. La exposición reúne videos, instalaciones, diagramas, registros y dispositivos interactivos; una intervención en la Galería Abierta DistritoTec extiende la ficción del “once ideal” al espacio público.

“Fue fascinante ver el proceso, las reacciones de los artistas que participaron. En algún punto era como si se pudiera contar con una especie de grupo de apoyo para artistas, entre artistas. En la Colección FEMSA nuestro interés es entretejer distintos mundos, saberes y ámbitos”, amplía Eugenia Braniff. Beto Díaz Suárez complementa: “Queremos seguir entendiendo las artes como una forma de construir, reconstruir y deconstruir conocimiento, y como un espacio de encuentro para distintas personas y subjetividades. Fue muy interesante acompañar las preguntas y reflexiones de Jaime acerca del ecosistema artístico, la competencia y las formas en las que se crea colectividad, así como generar un espacio de convivencia y de apapacho para lxs artistas participantes”.

Jaime Ruiz Martínez

Vista de La Asociación, de Jaime Ruiz Martínez, en Science Gallery Monterrey, 2026. Fotografía: Michelle Lartigue. Cortesía de Colección FEMSA

El título, La Asociación, alude tanto a la organización que convoca a una selección ficticia como a las relaciones que aparecen durante el proceso. Algunos participantes no se conocían antes de encontrarse en Monterrey; los vínculos continuaron después de las jornadas de pruebas. Para el artista, esas conexiones forman parte del proyecto: una red de asociaciones simultáneas que adquiere vida más allá de la exposición. Según relata Ruiz Martínez, los encuentros entre artistas registraron una actividad que el equipo interpretó como estrés predominantemente positivo, asociado con la motivación y el desafío de convivir. Los encuentros entre artistas y curadores, por su parte, mostraron una actividad cerebral de menor intensidad que podría sugerir calma. Son lecturas de esta investigación, todavía en curso, que abren aún más preguntas.

Ruiz Martínez recuerda que la extrañeza entre los participantes fue cediendo a lo largo de una jornada dedicada a desafíos colectivos. Al terminar, había intercambios y expresiones de convivencia que no estaban presentes al inicio. El video ‘Fuerzas básicas’ registra esa competencia festiva y los cambios de un grupo cuyas subjetividades se influyen mutuamente.

“El proyecto en sí mismo aboga por la asociación de personas como una tecnología social”, explica Ruiz Martínez. “Es un tema que siempre me ha interesado, sobre el que he indagado antes en las formas comunitarias de organización social, predominantemente en lugares rurales o de transición rural-urbana en Oaxaca. Me interesaba que esta investigación, predominantemente participativa, vivencial y etnográfica, saltara a un entorno científico donde los fenómenos y los acontecimientos sociales comunitarios pudieran ser medibles”.

Ruiz Martínez recuerda que la extrañeza entre los participantes fue cediendo a lo largo de una jornada dedicada a desafíos colectivos. Al terminar, había intercambios y expresiones de convivencia que no estaban presentes al inicio. El video Fuerzas básicas registra esa competencia festiva y los cambios de un grupo cuyas subjetividades se influyen mutuamente. La relación entre deporte y arte pasa así por una pregunta sobre las reglas: cómo organizar una actividad colectiva sin reproducir la hostilidad de los modelos competitivos. El artista encuentra en el juego una posibilidad de intervenir en esas relaciones y producir bienes comunes. “El proyecto en me deja esa curiosidad y refuerza mi interés en el ámbito comunitario, en la pedagogía, en el arte participativo. Es una tarea pendiente y monumental que sólo se puede abordar de manera colectiva”, plantea el artista.

Jaime Ruiz Martínez

Vista de La Asociación, de Jaime Ruiz Martínez, en Science Gallery Monterrey, 2026. Fotografía: Michelle Lartigue. Cortesía de Colección FEMSA

La Asociación puede visitarse en Science Gallery Monterrey hasta el 12 de diciembre. Esta investigación sobre la competencia, desarrollada junto a la Colección FEMSA y la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tec de Monterrey, invita a revisar los mecanismos de intimidación, desigualdad e inhibición que, señala Ruiz Martínez, se reproducen en el campo del arte. La tarea es encontrar formas de transformarlos.

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