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Arquitectura

Notas sobre construcción

Carlos Ortega Arámburo | martes, 26 de septiembre de 2017

1. “La posibilidad de hacer una torre de altura infinita explica por qué cuando, en Babel, la humanidad intentó hacer una torre que llegara hasta el cielo, Dios les envió la confusión de lengua para que no pudieran hacerlo, pues esto ya era una empresa técnicamente posible. Entendiendo que el lenguaje era la esencia del pensamiento, al hacer que la gente hablara lenguajes distintos Dios consiguió confundirles, que no terminaran la torre y por tanto, que no pudieran llegar al cielo y estar en su proximidad”, escribió el estructurista español Ricardo Aroca.

 

La parábola ilustra lo que comenzó a manifestarse cuando la ayuda se hizo difusa en redes sociales, centros de acopio y brigadas de rescate luego del 19-S: la reconstrucción dependerá de la lingüística. Por ello convendría detectar el campo semántico del que el Estado y la mercadotecnia son copropietarios: “solidaridad”, “suma de esfuerzos” o “unidad” no son palabras o ideas perversas, sino que han sido sometidas a un proceso de desgaste. Tomemos como ejemplo “dignidad”: la palabra envuelve parte de nuestra empatía, pero termina refiriéndose a la obtención de un aspecto hospitalario con la menor cantidad de esfuerzo. Cuando hablamos de “dignidad”, ¿hablamos del mínimo indispensable o de nuestros estándares de calidad? Si se trata de lo primero, no debe sorprendernos que “vivienda digna” se haya convertido en sinónimo de precariedad.

 

2. En un comunicado referido al 7-S, sobre los esfuerzos de reconstrucción en Oaxaca, el presidente Enrique Peña Nieto vilipendió el uso de materiales locales: “Según los reportes de ingenieros militares y del área de protección civil del estado, además de la fuerza del sismo, la caída de viviendas se debió sobre todo a que están hechas de adobe y tienen escasa cimentación”.

 

Sin un contexto adecuado, es posible que el desprecio por la autoconstrucción se propague. Este proceso está conduciendo a demoliciones en el estado de Morelos; el arquitecto Mauricio Rocha denunció a través de Facebook el malsano trueque de las antiguas construcciones por viviendas de block de dimensiones reducidas. La respuesta de Cooperación Comunitaria a esta deriva del discurso oficial es ejemplar. El comunicado de esta asociación civil no sólo es una defensa de la ingeniería civil como ciencia, sino de la autogestión y el derecho de las comunidades a trazar sus propias necesidades en función de sus tradiciones.

 

3. Aroca ha hablado de cómo la naturaleza ofrece ejemplos estructurales refinados, y por sí sola da soluciones fantásticas a problemas constructivos, con limitaciones en sus materiales. No procesa metales, por ejemplo. Las cosas crecen e imponen limitaciones en cuanto a la forma. Por ello la cultura es esencial para los sistemas estructurales. La cultura acumula y transmite información. Organiza modelos y enseña a ver modelos.

 

4. En la Ciudad de México, las consecuencias de haber tenido a Simon Neumann como Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda han quedado al descubierto. Significó lo que el arquitecto-activista Eyal Weizman ha llamado el “abismo de las peores posibilidades arquitectónicas”. Por eso hay que presionar antes de construir: el edificio Residencial Grand Insurgentes, que implica a la inmobiliaria de Neumann, es un buen caso para comenzar a ejercer la presión sobre las autoridades.

 

5. En un ensayo incluido en el libro colectivo Can Architecture be an Emancipatory Project? Dialogues on Architecture and the Left (2016), Libero Andreotti expone lo siguiente: “Lo que más necesita hoy la arquitectura […] son actos éticamente valientes que provengan del reconocimiento de los arquitectos de su inevitable implicación en procesos sociales, políticos y económicos en los que uno tienen un margen de autonomía ya sea para involucrarse o para oponerse, de ser necesario”.

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