16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

04/08/2026

Música

Así caminamos en la Luna

La revaloración de la obra del músico Arthur Russell ha dado pie a todo tipo de excesos en el mercado del revisionismo discográfico

Ricardo Pineda | viernes, 15 de diciembre de 2023

Arthur Russell retratado por Tom Lee. © Audika Records

La cofradía de los que conocen todas las gamas del espectro sonoro la tiene clara: se trata de validarse y proyectarse mediante nombres y registros poco concurridos, especialmente si el nicho es ceñido. A los coleccionistas y los insufribles melómanos engafados les gusta partir el queso con las próximas Karen Dalton, la Sibylle Baier local, los Daniel Johnstons del último lustro o los Nick Drake de Pantitlán. El name dropping os hará distintos a los demás. No obstante, cuando el río suena…

Más allá de malas lecturas y excesivos abrazos mediáticos al mito (Sixto Rodríguez) o de la reincidencia infructífera (Oksana Linde, Anna Homler) existen nombres fuera de serie que son eso que se dice hasta la náusea, y un poco más, especialmente en el ámbito de las reediciones, las compilaciones y los oportunismos. De esos estuarios musicales, que oscilan entre la música culta y el pop, la figura del estadounidense Arthur Russell ha salido más o menos bien librada, ya sea por su contundencia o por el cariz accesible de su obra, una música que siempre impone el soliloquio diáfano y emocional sin ser demasiado cursi, grandilocuente o impostada.   

Arthur Russell (1951-1992) se presenta como un prolífico mito tras la publicación temprana de su segundo opus, a un año de distancia de su fallecimiento a consecuencia del sida. Tres décadas han pasado desde entonces, pero el programa de rescate discográfico se ha intensificado de forma notable de 2017 a la fecha: reediciones, homenajes, ediciones en vivo, reversiones, pero sobre todo un abundante material inédito dosificado con cuentagotas. El último de ellos, Picture of Bunny Rabbit (2023), recopilado por Steve Knuston (fundador de Audika Records y principal archivista de la obra de Russell) parece dividir por primera vez a los fans.

Mientras algunos adeptos a la obra del chelista dicen que la reciente compilación revela al músico en su mejor momento, ahí donde la voz y el instrumento se articulan con el alma, para otros el disco no es sino una golosina irregular de proyectos a medio gas, que parece querer hacer sangrar, una vez más, la nostalgia de los recién llegados a la obra del de Iowa. A estas alturas Arthur Russell ya es reconocido como una figura importante de la Nueva York decadente de la segunda mitad de los setenta, donde la música disco, la poesía, el teatro y la danza se dejaban querer junto a experimentaciones pop, beats trasnochados y elegantes no waves con trajes de tres dólares. 

Arthur Russell

Si con el lanzamiento del compilado Love is Overtaking Me (2008) constatamos que la vida difícil e incomprendida de Arthur Russell caminó también, en sentido franco, por canciones íntimas, folk sensible y rancherito, en obras recientes como Iowa Dream (2019) percibimos eso que los detractores de los lados B llaman “las servilletas”: reiteraciones, proyectos inacabados, intimidades escondidas, todo en pos de que la gente conozca  la magnitud de Russell. O de que abran su cartera en uno de los momentos de mayor mercantilización del pasado cultural.

Como si pudiéramos asir la figura del fantasma editando más y más hasta la náusea, los ensayos de propios y extraños, el libro y el documental que se meten hasta la cocina y, especialmente, la puerta abierta a los archivos del compositor norteamericano comienzan a edificar una suerte de “falso recuerdo”, construido en su mayoría desde la imaginería post mortem. ¿Cuánto material rescatado del baúl y escondido en los archivos estaba terminado o en fila para ser publicado según los criterios del autor de World of Echo (1986)?

La obra de Arthur Russell se acerca a la veintena de registros oficiales, sin contar sencillos, remixes o la maravillosa faceta abstract disco bajo el nombre de Dinosaur L. Más de la mitad de ese trabajo echa mano de los mismos clásicos, mientras que el resto puja por curar de forma más bien aventada todo lo que se encuentra. Las últimas dos compilaciones nos dicen que al archivo aún le queda qué rascarle, y 2024 nos traerá una fotobiografía y más cosas “que se han venido encontrando”. El músico de sensibilidad artística excepcional va dejando su lugar a un héroe hipster.

Más allá de los precios obscenos de las ediciones coleccionables, la posibilidad de escuchar la obra de Arthur Russell y conectar con ella en distintos niveles es un zaguán sin candado, abandonado y a la espera. Su música puede resultar íntima y accesible, pero surge de una inteligencia y una sensibilidad genuinas, honestas incluso en sus hipérboles. El sentido crítico nos dice una obviedad: en medio del ruido hay ocasiones en las que podemos escuchar la voz de Russell diciéndonos que una cosa son los discos y otra la música. Y algo importante: ¡así caminamos en la Luna!

Comentarios

Notas relacionadas

Música

Swans en el Nrmal

Ciudad de México, 8 de enero.- Recientemente el Festival Nrmal anunció que Swans y Omar Souleyman formarán parte de la programación del encuentro musical. Para su sexta edición, el festival se alió con diversas instituciones culturales como la Embajada de Francia, Flotar (MX), Harmonipan (BR) y Instituto Goethe de México. El cartel del evento lo […]

jueves, 8 de enero de 2015

Música

¿Adiós a Young Thug?

¿Puede distinguirse entre los raperos y sus letras? En el proceso legal que vive Young Thug éstas se usan como evidencia de delitos

jueves, 26 de mayo de 2022

Música

Disco sorpresa de Wilco

  «¿Por qué lanzar un álbum de esta manera y por qué regalarlo? Bueno, la razón principal, y estoy seguro que no se necesita otra, es que pensamos que sería divertido. ¿Hay cosa más divertida que una sorpresa?», anunció el vocalista de Wilco, Jeff Tweedy, grupo de rock alternativo que hoy dio a conocer Star […]

viernes, 17 de julio de 2015

Optimized with PageSpeed Ninja