Fotograma de ‘NAZA’ (2026), de Yuval Abraham y Rachel Szor
La crisis moral que la guerra genera en sus soldados a la hora en que el horror tiñe sus conciencias, repentina e inevitablemente, opera en un nivel cósmico de culpa, como decretada por Alá. La representación de la monstruosidad con ojos de fuego y colmillos de concreto destrozado genera una grieta por la que escapan voces oscuras de seres malditos que emiten un sonido más grave que la voz del profeta.
Tras ganar el Oscar a mejor documental con No Other Land (2024), Rachel Szor y Yuval Abraham deciden traernos NAZA, donde revelan los testimonios de 24 oficiales de la inteligencia militar del FDI por medio de entrevistas en lo alto de los edificios de un Tel Aviv ultramoderno. Se figuran sombras manipuladas para no revelar su identidad, que confiesan cómo diseñaron y operaron los ataques y bombardeos a la población de Gaza como parte del genocidio que tenemos en pie.
NAZA, acrónimo del hebreo nezk agavi (daño colateral en castellano), es la proyección de la cantidad de civiles que morirán durante un ataque donde, probablemente, atinen a destruir algún objetivo militar válido. La crueldad infinita, el nivel de insensibilidad y las estrategias de colaboración con inteligencias artificiales son llanamente desoladoras. El trabajo militar es claramente deshumanizante.
El documental, que se estrenó en el pasado Festival de Cine de Venecia, recibió el Premio Especial del Jurado, y sus creadores son ahora perseguidos por la maquinaria de destrucción sionista. Fue producido por Jonathan Glazer, que, como en Zona de interés, trabajó un soundtrack extraño y hermoso con Mica Levi (Micachu and the Shapes / Good Sad Happy Bad). NAZA no es la ilustración de las memorias de los soldados ni una recreación de cómo fueron los hechos, es una llama salida del castigo divino del Infierno (Jahannam) a los incrédulos, los transgresores y los apáticos que creen que hacerse a un lado es suficiente.
NAZA duele, pero construye aquello que la guerra nos está quitando: la responsabilidad moral y la capacidad humana de elección. Llega a México gracias a Artegios Distribución y, tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Morelia, se estrena en 36 salas de Cinemex el 22 de octubre, en 20 estados del país. Desde el 23 de octubre se exhibirá en la Cineteca Nacional Xoco.