26/09/2026
Artes visuales
El hogar que habito
A través de relecturas constantes de su acervo, la Colección FEMSA ha logrado acercar a públicos de distintas partes de México –y pronto de Hispanoamérica– una serie de obras modernas y contemporáneas que permiten pensar, desde nuevas aristas, el arte mexicano y latinoamericano. Si en Constelaciones y derivas (MARCO, Monterrey) el espectador trazaba su propio mapa al recorrer planteamientos sobre el territorio, las estructuras coloniales, la abstracción, la alquimia como metáfora o las identidades, en El hogar que habito (Museo Amparo, Puebla) la experiencia gira en torno a la cuestión del habitar, del cuerpo al mundo en sus distintas amplitudes.
Delineado por Eugenia Braniff, Paulina Bravo y Beto Díaz Suárez, el discurso curatorial de El hogar que habito se fundamenta en una de las principales obras de la filosofía contemporánea, la trilogía Esferas (1998-2004), de Peter Sloterdijk, que revisa la historia humana a través de una antropología del espacio, del modo en que creamos “esferas” para habitar el mundo, para convertirlo en un lugar propio. Así, obras de 60 artistas de distintas generaciones se organizan en cinco núcleos expositivos: “Desde y hacia el cuerpo”, “El territorio doméstico”, “Fragmentos y tensiones”, “Estructuras coloniales: sobre la invisibilización de las identidades” y “Habitar el mundo”.

Vista de la exposición El hogar que habito. Obras de la Colección FEMSA, Museo Amparo, Puebla, 2026. Cortesía del Museo Amparo
Antes de entrar a las salas, recibe en el enorme vestíbulo del Museo Amparo la instalación Redasilú (Vendrá la memoria) (2024), de Ana Hernández: 68 bules de calabaza intervenidos con materiales como obsidiana, barro, cobre y pigmentos, además de audio, que pudieron verse en el contexto de la 15 Bienal FEMSA. El título introduce la lengua como un territorio que guarda y transmite experiencias. Es una entrada sugerente para una exposición que entiende el espacio como algo más que una extensión medible: lo construyen los nombres, los recuerdos y las relaciones que lo hacen legible.
Así, durante los núcleos del recorrido atestiguamos el gradual salto de escala en la cuestión del habitar. Coraza (2) (2018), de Magali Lara, plantea el cuerpo como una frontera ambigua entre interior y exterior. Mil novecientos cincuenta y cuatro (2005), de Mauricio Gattás, reconstruye una cocina regiomontana de los años cincuenta con recuerdos familiares y objetos de su abuela, en diálogo con otros trabajos que piensan la intimidad y la domesticidad. En un salto al territorio, Objetos de mi jardín (2024), de Miguel Fernández de Castro, reúne materiales encontrados en el desierto de Sonora para abordar la migración, la violencia y la frontera. En “Estructuras coloniales”, La Artesa que vino del mar (2024), de Aydeé Rodríguez López, recupera memorias de comunidades afromexicanas y pone en primer plano lo que el relato hegemónico ha dejado fuera. Finalmente nos encontramos con Andrómeda 7, 60 (2016), de Tomás Saraceno, parte de sus investigaciones sobre las geometrías de mundos posibles.

Vista de la exposición El hogar que habito. Obras de la Colección FEMSA, Museo Amparo, Puebla, 2026. Cortesía del Museo Amparo
La amplitud de la Colección FEMSA permite que en El hogar que habito dialoguen obras de Leonora Carrington, Francisco Toledo o José Clemente Orozco con prácticas y preguntas de distintas generaciones, que incluyen piezas de Liliana Porter, Circe Irasema, Salvador Xharicata o Torolab. El desafío curatorial ha consistido en no ocultar los conflictos que las obras plantean –violencia fronteriza, jerarquías coloniales, desigualdades domésticas– para permitir que construyan un mosaico complejo y heterogéneo sobre el entendimiento del habitar.
El hogar que habito. Obras de la Colección FEMSA forma parte del proceso de reflexión emprendido de cara a los 50 años de la colección, que se cumplirán en 2027. El museo poblano exhibe en paralelo Una vuelta en espiral. 35 años Colección Museo Amparo, lo que permite al visitante observar dos formas de coleccionismo institucional que han colaborado en la conformación de una de las escenas artísticas más dinámicas del mundo.

Vista de la exposición El hogar que habito. Obras de la Colección FEMSA, Museo Amparo, Puebla, 2026. Cortesía del Museo Amparo