08/09/2026
Artes visuales
Daniel Buren, huésped en Casa Gilardi
La Casa Gilardi, última obra construida por Luis Barragán, es hasta el 26 de septiembre un espacio para el diálogo de formas. Buren, Barragán, presentada por Saenger Galería y Galería Hilario Galguera, reúne seis obras de Daniel Buren pertenecientes a la serie Las Cajas, trabajos situados (2022). Curada por Manuel Tuda, la muestra anima preguntas sobre lo que sucede cuando piezas de arte entran en relación con una arquitectura de fuerte identidad visual y espacial, como la vivienda construida en 1976 en la Ciudad de México. Lejos de operar como objetos autónomos, Las Cajas de Buren modifican la percepción del lugar y, al mismo tiempo, son modificadas por él.
Daniel Buren (Boulogne-Billancourt, 1938) tiene una relación añeja con México. En los años cincuenta, cuando todavía era estudiante, el artista francés visitó el país y entró en contacto con el muralismo. La posibilidad de sacar el arte de las salas y llevarlo a los espacios públicos lo influyó de forma decisiva. Décadas después, su trabajo ha vuelto a encontrarse con la arquitectura mexicana: en 2014 intervino el Museo Cabañas, en Guadalajara, y en 2019 realizó Afuera de salas: Daniel Buren en El Eco, extendiendo sus franjas características desde el museo experimental hacia distintos puntos de la Ciudad de México. El ejercicio en Casa Gilardi, realizado a partir de un diálogo a distancia con el curador y los galeristas, es un notable regreso a los espacios mexicanos.

Vista de la exposición Buren, Barragán en Casa Gilardi, Ciudad de México. Cortesía de Saenger Galería
En Las Cajas Buren desplaza su vocabulario hacia volúmenes geométricos, color, superficies reflejantes y estructuras modulares. El antecedente inmediato de las seis piezas que ahora llegan al edificio diseñado por Barragán fue la exposición de 2022 en Galería Hilario Galguera, donde 25 obras situadas transformaban la experiencia del espacio mediante la circulación y el movimiento del visitante. La propuesta partía de una reducción de la pintura a sus componentes esenciales –color y soporte– y de la idea de que obra, lugar y espectador son inseparables. En Casa Gilardi esa reducción encuentra un interlocutor preciso, el Barragán maduro que destiló su poética en operaciones elementales: muros, planos, volúmenes, aperturas, luz y color.
Buren, Barragán es, así, una interlocución en el sentido amplio. El pasillo amarillo, el contraste entre azul y rojo que define la alberca del comedor, los cambios de escala y los recorridos encuentran en las piezas de Buren todo tipo de resonancias. Los espejos y las superficies de Las Cajas devuelven la arquitectura y su propio reflejo al espectador, multiplicando las posibilidades de lectura. Buren toma prestada la Casa Gilardi e instala obras que operan como huéspedes durante algunas semanas, alterando las condiciones del edificio sin dejar de reconocer su autonomía. Frente al habitual cubo blanco de museos y galerías, esta exposición permite imaginar otras formas de diálogo entre los objetos y los espacios.

Vista de la exposición Buren, Barragán en Casa Gilardi, Ciudad de México. Cortesía de Saenger Galería