16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

01/09/2026

Pensamiento

La gracia

Lionel Messi anunció su retiro del futbol de selecciones. Este texto aborda su relación con la gracia y la creciente incapacidad de verla

Nicolás Cabral | martes, 1 de septiembre de 2026

Lionel Messi tras anotar un gol a Cabo Verde en el Mundial de 2026. X: @Argentina

Conforme la Selección Argentina avanzaba en el Mundial 2026, en medio de una campaña que la había convertido en el equipo más odiado del planeta, con un Lionel Messi que pasó de ser un mago a encarnar, según una masa informe de opiniones, la corrupción del sistema, me pregunté si no estábamos atestiguando algo más complejo, algo que está más allá de la rivalidad deportiva e, incluso, de ese laboratorio de la percepción al que llamamos redes sociales. Pasadas las semanas, resultan cada vez más claros los efectos del capitalismo comunicativo en la experiencia sensible. No se trata solamente de la incapacidad de distinguir los hechos de sus distorsiones, sino de la erosión de la pasibilidad, de la apertura de los sentidos a ser afectados estéticamente.

Al reducir el margen de discernimiento, al embotar el sensorio, el flujo indistinto de información produce sujetos impasibles, disciplinados por una dinámica reactiva en la que, fundamentalmente, son ciegos a la gracia. Como se ve, para entender el problema no hay más remedio que poner de cabeza una noción teológica. Porque la gracia, el don de lo inesperado, puede ser pensada desde la teología materialista y, amparándonos en Jean-François Lyotard, como íntimamente vinculada a la experiencia estética y de lo sublime.

Cuando alejamos el futbol del campo identitario y lo acercamos al estético, aparece súbitamente el criterio para zanjar el recurrente debate sobre los mejores jugadores de la historia. Todo gran futbolista es visitado con alguna frecuencia por la gracia, pero sólo los artistas mayores de este deporte son habitados por ella. En este punto, con la combinación de otros factores, la cuestión se reduce a tres nombres: Pelé, Maradona y Messi. Sólo ellos han transmitido esa sensación de ligereza mientras creaban posibilidades inéditas para el juego y, por si no bastara, componían un repertorio de goles. En el Mundial de 2026 Messi fue el único jugador que, incluso en un partido aciago donde casi no tocó la pelota (la final), podía cambiar el rumbo en los últimos minutos. Con él en el campo la puerta de lo inesperado siempre está abierta, al margen de que el resultado no siempre sea favorable.

El evento mundialista animó todo tipo de sentimientos, del entusiasmo genuino al odio orientado, pero además mostró espectadores impasibles, de espaldas a las revelaciones profanas que Messi ofrece cuando está en el campo. Los milagros fueron ignorados por la convicción de que hay mano negra en las jugadas que inventa. A Messi, sin embargo, no es posible regalarle nada: la gracia es un don, no puede adquirirse. Contraria al mérito, aparece sin que podamos propiciarla. Este exceso sublime se volvió evidente el 16 de junio, cuando le hizo tres goles a Argelia, con una ligereza indistinguible del gran arte. Y contra Inglaterra el 15 de julio, donde creó las condiciones para que otros agitaran la red. Messi flota y, en principio, todos podemos verlo flotar, a menos que hayamos perdido la capacidad de ser afectados. Sin ésta, con la masiva transferencia de facultades a las IAs, damos la bienvenida a un mundo donde en realidad nada sucede, el horizonte se despuebla de acontecimientos.

Lionel Messi se despide del futbol de selecciones. Para quien pudo en verdad verlo en su último Mundial, sin embargo, se abrió un tiempo paralelo, cíclico, un tiempo en el que se repite una escena. Dos marcadores ingleses le niegan el perfil izquierdo para obligarlo a desbordar por la derecha, a usar la pierna mala. Con ella dibuja una parábola que coloca el balón en el lugar exacto, en el tiempo propicio. A Messi, sabemos ahora, lo cuida Kairós. Entonces sobreviene la gracia.

Notas relacionadas

Pensamiento

Sobre el fin del mundo

El filósofo italiano Giorgio Agamben señala el carácter religioso de las advertencias científicas sobre futuras catástrofes

miércoles, 30 de octubre de 2024

Pensamiento

El realismo capitalista de Bill Gates

El nuevo libro del empresario plantea soluciones tecnológicas a la crisis climática, pero ¿qué hay de los problemas económicos y sociales?

lunes, 22 de febrero de 2021

Pensamiento

Mark Fisher: un nuevo programa

¿Qué hacer con el legado teórico del crítico cultural, al margen de las modas editoriales? Una reflexión a un lustro de su muerte

jueves, 13 de enero de 2022

Optimized with PageSpeed Ninja