16 de agosto de 2017

La Tempestad

También las artes cambian al mundo

23/03/2026

Literatura

Fragmentos obsesivos

Guillermo Núñez comenta el nuevo libro de Jazmina Barrera, ‘Cuaderno de faros’, compuesto de apuntes sutiles.

Guillermo Núñez Jáuregui | lunes, 28 de agosto de 2017

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

dropcap]E[/dropcap]s cierto que en el Cuaderno de faros de Jazmina Barrera (Ciudad de México, 1988), como se adelanta en la contratapa, se encuentran ensayos (como en su libro anterior, Cuerpo extraño, de 2013), pero el título ya indica, con mayor precisión, el auténtico género al cual pertenece. Los cuadernos, a diferencia de los ensayos, se mantienen perpetuamente en un estado embrionario, como si fueran la preparación para un proyecto imposible. En ellos conviven anotaciones, entradas de diarios de viajes, recuerdos, anécdotas, reflexiones personales, etcétera; fragmentos narrativos y atómicos unidos por una idea fija u obsesionante.

En este caso, como también se adelanta en el título, son los faros a los que Barrera vuelve una y otra vez, como quien prepara la estrategia para agotar un tema. Así, además de acumular alusiones librescas (a Stevenson, por ejemplo; a Woolf, por supuesto) y eruditas sobre la historia de los faros, descubrimos de pronto un sueño originario (un murciélago redivivo prepara su venganza en el ático de un faro), o que para Barrera –con razón– los faros (y sus parientes, las torres y las atalayas) representan pasiones tristes como la soledad, la necesidad de una guía, la tristeza, el ocio, la melancolía…

Con esa familia emotiva no debe sorprendernos que, como la luz de un faro, la prosa de Barrera ilumine cada tanto un mismo punto: el relato inconcluso de Edgar Allan Poe, “El faro” (que inició el mismo año en que falleció, 1849). En el apartado titulado “Blackwell” (por el faro que se encuentra en la Isla Roosevelt, de Nueva York), Barrera imagina cómo podría terminar el relato de Poe. A diferencia de la forma en que lo hizo Joyce Carol Oates en su cuento de 2004, “The Fabled Lighthouse at Viña del Mar”, que luego se transformó en “Poe Posthumous; or, The Light-House”, de 2008, la manera en que Barrera concluye ese cuento es, de nuevo, apenas una anotación, donde la prosa avanza con la intención sólo de registrar, desprovista de la ambición de emular el estilo de Poe, por ejemplo. También la ficción cabe en un cuaderno, sí, pero sólo como una anotación.

Aunque atómico como el diario personal, el cuaderno se distingue de ese y otros géneros autobiográficos (como la memoria) por negarse a profundizar en lo personal. Cuaderno de faros recuerda que hay experiencias propias (que se transforman en ideas obsesionantes) que exigen ser registradas, aunque con ello sólo se subraye la imposibilidad real de agotarlas a través de las palabras.

 

Jazmina Barrera, Cuaderno de faros

Fondo Editorial Tierra Adentro

México, 2017, 122 pp.

Comentarios

Notas relacionadas

Literatura

El premio Booker en cinco libros

¿Buscando opciones de lectura? En conjunto con Profética seleccionamos cinco libros de autores que han recibido el galardón británico

jueves, 27 de agosto de 2020

Literatura

Una, otra, tragedia mexicana

Patricio Pron vuelve a la primera novela de Juan Pablo Villalobos, ‘Fiesta en la madriguera’, para pensar la potencia corrosiva del humor

lunes, 4 de diciembre de 2023

Literatura

Premio Aura Estrada

A diez años del fallecimiento de Aura Estrada, el premio que lleva su nombre se ha vuelto un referente tanto para las autoras jóvenes como para el ecosistema literario mexicano: el certamen tiene varias particularidades que han abonado a su prestigio (incluyendo, claro, el trabajo de las ganadoras de sus ediciones pasadas, como Susana Iglesias […]

jueves, 22 de junio de 2017

Optimized with PageSpeed Ninja